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CRÓNICA / ¿Por qué ríen las mujeres del huerto?

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LAS 12 . PÁGINA 12 / ARGENTINA /  PÁGINA SIETE / BOLIVIA Dolly, Luisa, Cecilia y Sandra son Las mujeres del huerto y ríen porque quieren C ecilia Yujra Chávez tiene la memoria de un elefante. Recuerda discursos enteros palabra por palabra y es capaz de escribir diálogos completos días después. Repite de memoria recetas de distintos tipos de abono orgánico con todos sus tecnicismos, señala fechas con día y hora puntuales, recuerda lugares y vestimentas precisos pero sobre todo recuerda el día que su padre se fue para siempre. Tenía 11 años cuando su papá, después de beber y beber y golpear a su mujer y a sus hijos día tras día, finalmente se marchó. “ Cuando una es chica no sabe si quiere o no quiere ”, dice Cecilia, los ojos achinados, la voz dulce. Ladea la cabeza con pena y por un segundo se pierde -o se encuentra- en los recuerdos de su memoria implacable, sentada sobre un tronco a modo de silla bajo el techo de lona de su casa en Itaú, un remoto lugar en el Cha...

CRÓNICA / Pajarito negro

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Ni pan ni circo, historias de hambre en América Latina / NUEVA SOCIEDAD / COLOMBIA / ARGENTINA / PÁGINA SIETE / BOLIVIA  P udo haberse llamado Soledad pero su mamá prefirió bautizarla Efigenia con “e”, no con “i” como enseña la mitología griega. Paulina, la mamá de Efigenia, tiene el aire un poco rebelde pero no fue por eso que nombró a su hija con la letra que quiso sino porque equivocó la vocal. Alguna vez oyó ese nombre y lo copió. Al fin y al cabo, de mitología griega no sabía nada. Nunca asistió a la escuela porque nadie la mandó y con el paso de los años aquello no sólo le pareció innecesario sino riesgoso: muchacha que iba a la escuela volvía cargada de “wawa” (hijo). De modo que cuando Efigenia terminó la primaria, Paulina le dijo: “ya eres jovencita, eres un peligro en la escuela” y Efigenia no se dejó rogar, casi contenta abandonó el colegio. Tenía tres razones para hacerlo: nunca pudo escribir la letra “t”; para mayor desánimo sus compañeros la llamaban “pajar...