Entradas

DESTACADO

El amante chino

Imagen
Cuando Marco Polo se largó a la aventura de comerciar con China, Japón, Indonesia, Mongolia, Sri Lanka y parte de Rusia, por entonces inaccesibles al mundo occidental, allá por el siglo XIII, y luego de dos décadas de intensa estadía regresó para contar fascinado lo que allí había vivido: gentes, costumbres, culturas, guerras, religiones, etnias, sabores y lenguas desconocidas, su historia pareció tan increíble que siglos después, en la vulgaridad de nuestras peregrinas vidas cotidianas, se nos antojó que aquella historia no era más que “un cuento chino”. Aquella fue una narración maravillada pero no sólo al modo del realismo mágico sino al modo irreal, épico y fabuloso, porque el veneciano Marco Polo, rico comerciante de carne y hueso, acabó encarcelado y allí relató su aventura al escritor Rustichello de Pisa que, ayudado por otros múltiples relatos, su imaginación y su pluma, recreó al personaje como héroe invencible en esa obra llamada Los viajes de Marco Polo también conocida com…

Los muertos

Imagen
Dicen que los elefantes lloran a sus muertos. Los velan. Los acompañan, se quedan allí donde el cuerpo se funde hasta los huesos. Dan vueltas lentamente, se agachan, tocan con su trompa apenada, parece que llorasen –lloran- como lo haces tú por tu muerto ante su cuerpo, su tumba. El dolor por la muerte. El duelo.
En este país de caudillos, de tatas como montañas, de padres de la Patria que lideran el ritual del mono mayor y guían con su ejemplo, estamos jodidos. Porque esos caudillos que ya no distinguen dónde acaba su piel y comienza el Estado, esos que arengan masas y agitan a sus huestes, respetan poco la vida y no se sabe si respetan a los muertos. Y entonces la vida vale madres, no vale. Y si no se respeta la vida, no se respeta a los muertos (Marcelo, tus huesos dónde estarán, las lágrimas de los tuyos buscan ese suelo para regar).
¿Cuándo, en qué momento se habrá olvidado Evo-mono-Estado de sus compañeros muertos a golpes, a bala, a fuego ardiendo en el infierno, con el rostro …

"Me voy a poner tetas" dijo él, muerto de risa

Imagen
Pedro Lemebel había ganado, finalmente, el premio José Donoso. Lo primero que dijo al enterarse fue "Qué buena onda". Lo segundo "¿Cuánto es? (el premio)" y remató: "Me voy a poner tetas". Yo, que fui su amiga durante cuatro días, lo recuerdo así. 
Conocer a Pedro Lemebel en los arrabales de la literatura no es lo mismo que encontrarlo en Facebook. En mi caso fue arrebato a primera vista. Del descubrimiento literario salió un ensayo apasionado, nada más, nada menos (http://www.amazon.com/Crónicas-identidad-Ensayos-crónica-latinoamericana/dp/3847362526). Pero como el estilete quedó clavado, un día de esos lo encontré en Facebook. Adoratriz, corrí a su encuentro y, melodramática, sufrí un infarto del ego. Despechada, parí un blog (www.lamajabarata.blogspot.com). 
Años después, marzo de 2012, Pedro llegó a La Paz. Desde nuestro primer encuentro textual habían pasado 14 años, una novela y cuatro libros, sida y cáncer en la laringe. Aún así, Pedro habló. Despa…

¿Cómo supiste que eras Dios?

Imagen
-Querido Dios: –escribe un niño- ¿Qué quiere decir que tú seas un Dios celoso? Yo creí que lo tenías todo.
Pues no, no es suficiente. Cuando se es dios, todo queda chico.
Más aún, es posible que aquel dios lo tenga todo pero sospecha no tenerlo o, como hacen los celosos, teme que su amada(o) prefiera a otro. Es un ser inseguro. Y más. Hay dioses tan dioses que necesitan a ese amante sólo para eso: para ser amados sin retribución alguna. Se aman a sí mismos. Pura exclusividad, puro ego.
Los amores cocinados al fuego de la política son quizás el cuadro preciso de esta relación ególatra entre el dios celoso y sus súbditos creyentes ¿No es acaso la amada Patria el objeto amoroso de los gobernantes? Algunos, sin embargo, a tono con los aires progresistas empapados de diversidades étnicas, sexuales y plurimultis prefieren como amante al Pueblo.
Hete aquí a don Juan Evo Morales, Primer Amante del Estado Plurinacional. Corrijo: Primer Amado. Porque amante es quien ama y este no es el caso sino…

CRÓNICA / ¿Por qué ríen las mujeres del huerto?

Imagen
LAS 12 . PÁGINA 12 / ARGENTINA / PÁGINA SIETE / BOLIVIA


Cecilia Yujra Chávez tiene la memoria de un elefante. Recuerda discursos enteros palabra por palabra y es capaz de escribir diálogos completos días después. Repite de memoria recetas de distintos tipos de abono orgánico con todos sus tecnicismos, señala fechas con día y hora puntuales, recuerda lugares y vestimentas precisos pero sobre todo recuerda el día que su padre se fue para siempre.
Tenía 11 años cuando su papá, después de beber y beber y golpear a su mujer y a sus hijos día tras día, finalmente se marchó. “Cuando una es chica no sabe si quiere o no quiere”, dice Cecilia, los ojos achinados, la voz dulce. Ladea la cabeza con pena y por un segundo se pierde -o se encuentra- en los recuerdos de su memoria implacable, sentada sobre un tronco a modo de silla bajo el techo de lona de su casa en Itaú, un remoto lugar en el Chaco boliviano. Cecilia tiene hoy 45 años.

De pronto se levanta, sacude los recuerdos y sigue en lo suyo. Cec…