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Mostrando las entradas etiquetadas como MARGINALIDADES

Hola guapos

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“Guapa, mira, oye guapa, que no, que yo no soy así, que tú me conoces. Mira guapa, yo te quiero, no me hagas esto. Tú me conoces, bonita. No soy de esos hombres que se juntan para tener hijos y ya. Guapa ¿me oíste?”  Habla por celular. Sólo los amores podrían distraer a alguien en la fila de 80 personas que esperan –absurdamente esperan- entrar al consulado de la embajada de España en La Paz. Es un hombre pequeño que compensa su talla con una gran nariz. Moreno, cabello negro, paceño con aires de rapero. Gorrita amarilla. Nadie lo ha visto en esta fila donde a las 10 de la mañana ya todos nos conocemos luego de haber pasado la noche juntos, desparramados en la vereda del frente, apoyados en la pared, abrigados hasta los huesos, sentados sobre cartones, tapados con una, dos, tres, cuatro frazadas. Este señor claramente acaba de llegar. Se ha “colado” a la fila pero como habla por celular creyendo que nadie lo oye y su conversación amorosa distrae, nadie le ha dicho nada todaví...

"Me voy a poner tetas" dijo él, muerto de risa

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Pedro Lemebel había ganado, finalmente, el premio José Donoso. Lo primero que dijo al enterarse fue "Qué buena onda". Lo segundo "¿Cuánto es? (el premio)" y remató: "Me voy a poner tetas". Yo, que fui su amiga durante cuatro días, lo recuerdo así.  Conocer a Pedro Lemebel en los arrabales de la literatura no es lo mismo que encontrarlo en Facebook. En mi caso fue arrebato a primera vista. Del descubrimiento literario salió un ensayo apasionado, nada más, nada menos (http://www.amazon.com/Crónicas-identidad-Ensayos-crónica-latinoamericana/dp/3847362526). Pero como el estilete quedó clavado, un día de esos lo encontré en Facebook. Adoratriz, corrí a su encuentro y, melodramática, sufrí un infarto del ego. Despechada, parí un blog (www.lamajabarata.blogspot.com).  Años después, marzo de 2012, Pedro llegó a La Paz. Desde nuestro primer encuentro textual habían pasado 14 años, una novela y cuatro libros, sida y cáncer en la laringe. Aún así, Pe...

Fuck you!

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Sí, tú. No le hablo a Mr. T., sino a ti. No hablo de Siria y bombas químicas pero sí de un mundo de mierda con demasiados gases tóxicos destrozando niños en vida. ¿No los ves? Aparecen de rato en rato magullados en fotografías de prensa que luego circulan en las redes sociales y tú las miras por lo general sin mirar. Te hieren la sensibilidad. Pasas. Pero vuelve a suceder una y mil veces sin que nada cambie. ¿Te han golpeado alguna vez? ¿Puedes sentir el dolor de un golpe, un puñete, una mano, un palo que se estrella contra tu cuerpo, te revienta el labio, la cabeza, la espalda? ¿Puedes? Ellos son niños golpeados de maneras que tú eres incapaz de imaginar y yo incapaz de hacerte sentir con sólo decirte cuánto duele estar atado a una cuerda por los pies colgando del techo mientras te golpean con toda la rabia del mundo o te matan de hambre y tienes siete, ocho, diez años. “Morir era poquitito”. Así me contó una mujer su niñez en el Chaco boliviano. Y así es par...