El lado oscuro del corazón / Lázaro, levántate y anda



Aquella noche dios fue argentino. Porque en el centro mismo de la Bombonera tuve enfrente a Joaquín Sabina. Milagro con resurrección. Porque, no sé si les pasa pero, hay días, hay años que uno quisiera borrar del calendario, por los siglos de los siglos. Todavía quiero borrar el 15 de marzo del 2007… y de ahí en adelante. Mi viejo se fue y esa orfandad del alma me dejó sin aliento y sin palabra. Hace un año que no escribo, que no existo. Lázaro, levántate y anda. Puse el alma en la maleta y con un ángel me fui pa’l sur. Porque sólo Sabina podría enseñarme el camino de retorno soltando una duda, una certeza… “quién pudiera reír como llora Chavela”.

Pero habrá que ser Chavela para luego del duelo escuchar su voz ronca decir, setentona, cien veces resucitada al calor del alcohol, que no sé por qué le tememos tanto a la muerte, que no sé por qué el negro es el color del dolor cuando es hermoso, que cuando ella se topa con la parca cara a cara, a cada paso, la mira de frente y le dice: “cómo es vieja, me llevas tú o te llevo yo”.

Habrá que apellidarse Vargas, Chavela, porque una se va ya mesmo con la parca. El problema es que se te vaya el otro, que se te vaya el alma. Por eso aquella noche de diciembre no quedaba otra que llorar a borbotones cuando con el alma hecha jirones, oía yo a Sabina y Serrat cantando “más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas y sentirse vivos”….

Fue inevitable entonces recordar a Joaquín en su duelo, ese que luego parió un reclamo: “… sin prisas, que a las misas de réquiem nunca fui aficionado, que el traje de madera que estrenaré no está siquiera plantado, que el cura que ha de darme la extremaunción no es todavía monaguillo, que para ser comercial a esta canción le falta un buen estribillo”. Y yo que le contesto que si te mueres me muero, porque ya fue suficiente, que yo ya no ando para muertes. “Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres…”, Joaquín.

Tanto resucitó él, que años después, aquella noche en la Bombonera cantó “no estaba muerto, andaba de parranda…”. Pero antes trajo a Serrat de regalo. Serrat que es alma misma, que toma los versos de Machado y los canta y los vive, “caminante no hay camino, se hace camino al andar…”.

Como la sordera de Beethoven. La gente estaba en éxtasis y yo sólo la escuchaba a ratos, porque lo que se oía era otra cosa en el alma, no afuera. Y allí estaban los dos hablándome a mí:

Uno se cree que las mató / el tiempo y la ausencia / Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta / Son aquellas pequeñas cosas / que nos dejó un tiempo de rosas / en un rincón /en un papel o en un cajón / Como un ladrón / te acechan detrás de la puerta / Te tienen tan a su merced / como hojas muertas / que el viento arrastra allá o aquí... / Que te sonríen tristes / y nos hacen que lloremos / cuando nadie nos ve.

No. Yo lloré ahí mismo sin siquiera saber. Quería cambiar de piel. Estaba cambiando de piel. Sintiendo cómo era posible celebrar la melancolía, la memoria y el presente.

Lázaro, levántate y anda.

PARA LA LIBERTAD

Para la libertad, sangro, lucho, pervivo.

Para la libertad, mis ojos y mis manos

como un árbol carnal, generoso y cautivo,

doy a los cirujanos.

Para la libertad, siento más corazones

que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,

y entro en los hospitales, y entro en los algodones

como en las azucenas.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan

ella pondrá dos piedras de futura mirada

y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan

en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño

reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.

Porque soy como el árbol talado que retoño

porque aún tengo la vida.

Comentarios

Marco ha dicho que…
yo también estuve en ese concierto... fue bellísimo y también sentí el impulso inconfundible del llanto oculto.
Saludos...
También soy periodista por cierto, jé.
Buen blog
Cecilia Lanza Lobo ha dicho que…
¿escribiste en una revista que se llama Metro?

tengo la impresión de haberte leído.

un abrazo, marco(s)
carlos b ha dicho que…
lo primero que quise fue marcharme bien lejos...

pero luego llegan textos como el tuyo, llegan canciones como las de esos señores y las cosas como que vuelven a cobrar algún sentido.

un día de estos me robo unos de tus textos y lo pongo en mi página, ok? (es una amenaza, ja!)

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