Él lleva el nombre, ella mordió la manzana



Lamento de veras por Margarita Terán. La conocí en septiembre del 2005 en Shinaota. Y como seguramente le sucedió a Evo Morales algún día, me enamoré. Es casi inevitable. Porque Margarita combina a la perfección la sensualidad de la belleza valluna -esa de piel bronceada que se desnuda sin problema en medio del río donde desata sus trenzas, suelta su cabellera negra y se baña por presas- con la inteligencia y la fuerza dizque de la mujer cochabambina. Matriarca, matrona, mandona, madona.

Evo Morales era ya candidato presidencial y Margarita estaba enamorada. De Evo y del MAS. De hecho, ella se sentía entonces un poco dueña del “instrumento político” que antes de su fundación formal en Santa Cruz de la Sierra, se había creado allí mismo en su casa, en el Chapare. Margarita recuerda ese día con la intimidad con que habla de Evo y la diarrea que le dio después del festejo de la fundación que lo mandó a la cama, ahí mismo, en el cuartito que se sostiene apenas encima de cuatro maderas.

Para entonces, Margarita ya había sido acusada, junto con Evo, de la muerte de los esposos Andrade. Es más, Margarita enamorada me dijo que si no hubiese sido por ese juicio pendiente, ella y Evo se habrían casado. Era septiembre. Las elecciones del triunfo sucedieron tres meses después. Por lo tanto, su enamoramiento tenía poco que ver con la miel del poder presidencial. En cambio Evo estaba ya empapado del engreimiento de una potestad que entonces sólo intuía. De hecho, esa mañana me acerqué para preguntarle por Margarita. Sorprendido por la pregunta, Evo optó por una media sonrisa y en el giro de vuelta me dijo “los tiempos cambian, compañera…” y se fue.

Margarita, en cambio, esa noche se presentó como candidata a reina de belleza del festival de las flores de Shinaota, enviada a la fuerza como representante de su sindicato. Militante obediente, se bañó en el río, recogió su banda de reina, me dijo “no tengo miedo a las preguntas” y segura, segurísima, se fue.

Margarita enamorada, Margarita comprometida hasta el tuétano con el instrumento político desde sus 14 años cuando fue elegida Secretaria Ejecutiva de la Federación de Mujeres Campesinas de Centrales Unidas, estuvo siempre en primera fila, enfrentando la represión milica por la erradicación de la hoja de coca. Cientas de marchas y bloqueos. Mujeres y niños al frente, utilizados como escudos, así se fundó la Central de Mujeres. Así iniciaron las mujeres cocaleras del Chapare su participación política, cuestionando su rol doméstico aún en el ámbito político:

- “Yo les decía a los compañeros: Ustedes nos quieren a las mujeres, sólo para la cama y para la comida, para eso nomás nos quieren”.

Nada nuevo, Margarita. La historia de las mujeres en la política suele comenzar precisamente en la cama y en la cocina. Lo triste es que acabe en el lugar de los desechos. Y eso es exactamente lo que está haciendo ahora el MAS con Margarita Terán.

La miel del poder en la piel de Evo Morales, presidente, atrajo nuevas faldas. Margarita entonces fue desechada ya en la campaña hacia la Asamblea Constituyente. Margarita, en segunda línea, no fue candidata por el MAS sino que como una ficha cualquiera de la vulgaridad política fue enviada por el MAS a Sucre bajo el poncho del MBL. El distanciamiento y el maltrato fueron entonces demasiado evidentes.

Hoy Margarita está, una vez más, en el medio del fango. Y está sola. El MAS optó por negarla, como lo hizo Evo aquel día en Shinaota.

147 kilos de cocaína, dólares, joyas y un par de mitsubishis en manos de la familia Terán dejaron al gobierno tartamudo. Por si fuera poco, el hermano de Margarita es funcionario antidroga. ¿Qué? Eso mismo. Y el gobierno tartamudea no porque se sorprenda sino porque no sabe cómo zafar de un asunto que le concierne por completo. El MAS mantiene una relación promiscua con el narcotráfico y se hace al q’asa. Mujeres y niños por delante, lamento el triste e ingrato final de Margarita Terán.

Comentarios

El del Ágora ha dicho que…
...certero... tierno...demoledor...
Mario R. DURAN CHUQUIMIA ha dicho que…
impactante y tan real. El poder justifica la muerte del amor.
Pablo ha dicho que…
Cecilia, gracias por un hermoso artículo. Lo leí tres veces y me siento raro por cómo me conmueve.

Un misil. No sé qué más decir, Carlos Hugo lo resumió mucho mejor.
Marco ha dicho que…
Impresionante. Felicidades.
pablo r. barriga ha dicho que…
Tengo la muy personal impresión de que actualmente en pocos, poquísimos, blogs, se encuentra uno con textos tan pertinentes, trabajados y honestos como los tuyos. Tu blog ha sido un descubrimiento muy grato para mí.
Cecilia Lanza Lobo ha dicho que…
Muchas veces me pregunté por el sentido que tiene o tendría publicar un texto. Hasta ahora me sigo preguntado... No tengo una respuesta contundente. No me convence el sólo hecho de expresarse o de genuinamente compartir. Tengo una extraño y a ratos cuestionable y pesado sentido de la responsabilidad. Y como todavía no puedo soltar ese atado, escribo pensando que lo que digo tiene que lograr algo, cambiar algo, tocar algo, no sé...
Tal vez (y ojalá) algùn rato me suelte y sólo escriba por placer. Esto del blog es tambièn extraño. Quise crear un personaje algo deslenguado y atrevido pero mmm... me cuesta un poco. Dónde se ha visto sentir timidez ante sus comentarios tan increiblemente elogiosos. En todo caso, qué bien si esta letra apasionada llega al punto G...

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