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Los desalmados

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Cartel de la película "Los desalmados", de Rubén Galindo, México, 1971 ¡Booom! ¡booom! ¡booom!   De pronto comenzaron a suceder atentados y explosiones en un lugar y otro. Nunca antes Bolivia había vivido tal violencia política cuyos modos terroristas eran también ajenos. A principios de febrero de 1980 una explosión sacudió las oficinas del semanario Aquí que dirigía el sacerdote jesuita Luis Espinal Camps, vehemente crítico de las dictaduras y defensor tenaz de los derechos humanos a quien los golpistas tenían en la mira. Espinal Camps, catalán, gustaba de los chistes ácidos y en privado era un bromista mordaz. Por entonces en Bolivia se practicaba un periodismo señorial, recatado, y en esos pocos meses de ensayo democrático entre 1978 y 1980, Espinal dio rienda suelta al periodismo de Aquí, llamando a las cosas por su nombre. Hombre riguroso y ordenado, puntual como ninguno se duchaba muy temprano cada mañana para estar en la radio Fides antes de las...

El día de la democracia, del oído a la piel

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            Durante 34 años , el 10 de octubre de 1982 fue en Bolivia el día de la democracia. 34 años. Tres décadas. Una generación. Una camada de jóvenes ciudadanos nacidos después de ese año triunfal, 1982, a los que cada 10 de octubre les salíamos con la cantaleta de la dictadura, de Banzer, de García Meza, del Lobo Feroz. Y ellos oían y leían acerca de ese asunto llamado dictadura con la afortunada distancia de no haberla vivido. Hoy en cambio, Evo Morales los aproxima a esa experiencia y lo hace de la manera más dañina. Si el día de la democracia fue hasta hoy la conmemoración del triunfo sobre la dictadura, hoy ese día es el 21 de febrero, en democracia, defendiendo la propia democracia. Y esta vez nuestros hijos, los que nos siguen, no saldrán a defender lo que sabían de oídas, sino lo que saben porque sienten. ¿Por qué hoy esa experiencia es peor que antes? ¿Cómo podrían los crímenes de las dictaduras, la muerte de Marcelo, de Carlos...

Fuck you!

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Sí, tú. No le hablo a Mr. T., sino a ti. No hablo de Siria y bombas químicas pero sí de un mundo de mierda con demasiados gases tóxicos destrozando niños en vida. ¿No los ves? Aparecen de rato en rato magullados en fotografías de prensa que luego circulan en las redes sociales y tú las miras por lo general sin mirar. Te hieren la sensibilidad. Pasas. Pero vuelve a suceder una y mil veces sin que nada cambie. ¿Te han golpeado alguna vez? ¿Puedes sentir el dolor de un golpe, un puñete, una mano, un palo que se estrella contra tu cuerpo, te revienta el labio, la cabeza, la espalda? ¿Puedes? Ellos son niños golpeados de maneras que tú eres incapaz de imaginar y yo incapaz de hacerte sentir con sólo decirte cuánto duele estar atado a una cuerda por los pies colgando del techo mientras te golpean con toda la rabia del mundo o te matan de hambre y tienes siete, ocho, diez años. “Morir era poquitito”. Así me contó una mujer su niñez en el Chaco boliviano. Y así es par...

PERFIL / Violeta quiere dormir

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LATINOAMÉRICA SE MUEVE / HIVOS / BOLIVIA /  PÁGINA SIETE  “ Mi papá la trata a mi mamá como a una esclava blanca, me trata a mí como a una esclava blanca, nos trata a todas como a una esclava blanca. Si quiere algo ¿por qué no va él mismo a traerse a la cocina? ¿qué se cree? ¿porque es hombre? ”. Violeta estalla en una carcajada. Recuerda esa carta que escribió cuando tenía apenas cuatro años de edad, titulada “La historia de papá entre mi historia”, como prueba de ese carácter recio y elocuente que tuvo desde niña. Se ríe porque no siempre fue así. Soltar esa sonrisa inmensa, triunfadora, tiene su historia. Cómo no celebrar sus victorias si a pesar de aquellos alegatos justicieros la niña Violeta era tan tímida que vivía bajo la sombra de su hermana mayor y de sólo andar en bus entre La Paz y El Alto vomitaba por puro miedosa. Ahora Violeta sonríe. Sobre todo sonríe mostrando un par de dientes frontales ligeramente separados. “Diastema” dice ella con solvenc...

Un alcalde enamorado

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Un hombre enamorado es un poco hembra.  Maravilla. Porque a un hombre enamorado se le chorrean los pantalones que la cultura le ha impuesto al mundo masculino encargado dizqué de los asuntos de la razón, ciertamente serios e importantes (política, economía, gobernanza…). El mundo femenino, ya saben, lleva por encargo aquellos asuntos tan venidos a menos, propios de las revistas del corazón: la cama (digamos los afectos), el rancho (digamos la economía doméstica, la casa, la salud, la educación, la vida cotidiana), y la cultura o el arte, esas nimiedades que el mundo macho subestima (la literatura por ejemplo, como cree el Vicepresidente). De ahí que como hablar de amores es, dizqué, cosa de mujeres, el hombre en-amorado pase a territorio femenino y finalmente se ocupe de lo verdaderamente importante: la cama, el rancho y la cultura. En La Paz tenemos suerte: nuestro alcalde está enamorado. Pero suele suceder que los enamorados pierden la cabeza, cosa secundaria pues lo...