Los desalmados
Cartel de la película "Los desalmados", de Rubén Galindo, México, 1971 ¡Booom! ¡booom! ¡booom! De pronto comenzaron a suceder atentados y explosiones en un lugar y otro. Nunca antes Bolivia había vivido tal violencia política cuyos modos terroristas eran también ajenos. A principios de febrero de 1980 una explosión sacudió las oficinas del semanario Aquí que dirigía el sacerdote jesuita Luis Espinal Camps, vehemente crítico de las dictaduras y defensor tenaz de los derechos humanos a quien los golpistas tenían en la mira. Espinal Camps, catalán, gustaba de los chistes ácidos y en privado era un bromista mordaz. Por entonces en Bolivia se practicaba un periodismo señorial, recatado, y en esos pocos meses de ensayo democrático entre 1978 y 1980, Espinal dio rienda suelta al periodismo de Aquí, llamando a las cosas por su nombre. Hombre riguroso y ordenado, puntual como ninguno se duchaba muy temprano cada mañana para estar en la radio Fides antes de las...